
Lo digo por la de Racons de la Conca, penúltima, la última espero que tarde en llegar, cita del
c.c. routier en la búsqueda del golpe de pedal con que afrontar la hora de la verdad.
Queremos, cuando llegue el verano, que las pruebas elegidas como reinas de la temporada, QH vs. Marmotte, nos encuentren en el mejor estado de forma posible.
Que lo logremos es otra historia.
Como bien dice nuestro añorado y desilusionado amigo Vallbona, muchas veces lo mejor no está en haber conseguido lo que queríamos, si no en lo que hemos vivido durante el viaje, o algo parecido.
Nosotros, cada año, en las marchas revivimos ese viaje. Sabemos de antemano el argumento y el guión, pero ignoramos el desenlace. Ese misterio nos atrae.
Luego está el ambiente, los compañeros, los retos del recorrido... Todo junto forman una atractiva mezcla que invita a participar y a la vez mantiene viva nuestra afición.
Si no que se lo pregunten al propio Rafel o al bueno de Jaume en los pedregales de la Titán Desert.
En su Blog Javier nos narra como vivió la Marcha de Rocafort de Queralt. Fue una marcha redonda. Sin ningún incidente, por fortuna, y sin pájaras. Los diez routiers que participamos creo que acabamos satisfechos con nuestros tiempos. Enlazando con su relato, haré un resumen de mi marcha.
Empecé bien la subida de Prades, pero cuando sólo llevaba tres kilometros ya iba haciendo la goma del primer grupo. Me mantuve un par de kilometros más intentando coger sin éxito y al ver que por detras venía un grupito que se había descolgado antes, esperé y subí con ellos. Durante la ascensión fuimos recogiendo descolgados que al final de la misma formamos lo que sería el segundo grupo.
Con este grupo me mantuve e incluso llegue a formar una escapada de cinco o seis corredores cuando coronamos el segundo puerto. Escapada que mantuvimos hasta las primeras rampas de los molinos, donde nos volvieron a coger los que antes habíamos dejado. Tras la bajada, enfilamos el puerto de Forest y allí entré en crisis. Me quedé tirado y aunque subiendo recuperé posiciones y al final del puerto formamos un grupito de rezagados, ya no pillamos a lo que quedaba del segundo grupo que siempre tuvimos a la vista.
Durante muchos kilometros los teníamos a 200 metros, pero entre el fuerte viento y las pocas fuerzas no conseguimos entrar.
Ya en reserva me presenté en el tramo del 17% sin perder posiciones porque todos íbamos igual. Al final agradecí que los últimos kilómetros fuesen en bajada.
Todo un detalle por parte de la organización.
Por la tarde Valverde nos acabó de redondear el día venciendo en la Lieja Bastoña Lieja. Felicidades monstruo, a ver si este año sí.