
Pero parece que ni los demarrajes de Contador ni la emocionante contrarreloj final quedarán para la posteridad como los momentos estelares de esta edición. Por desgracia muchos siguen empeñados en buscar lo noticiable del Tour en el positivo de Vinokourov o las sospechas de Rassmusen.
Si así lo quieren, de acuerdo, hablemos de dóping, la piedra filosofal; el néctar del que se nutren los ciclistas; esos gladiadores de la modernidad que habitan en el vértice de la pirámide atlética aupados a ella merced a una gran mentira, pues su fortaleza viene justificada por el consumo de sustancias prohibidas, sin las cuales, lo mismo que Sansón, perderían sus facultades haciendo imposible la consecución de sus fantásticas hazañas deportivas; pero recuerden que los dioses de este Olimpo: Armstrong, Indurain, Hinault, Merck, Anquetil y Coppi fueron tan imbatibles en la carretera como lo fueron en los laboratorios, en los estamentos y ante los poderes mediáticos.
En plena ofensiva contra el dopaje, ojo, en el ciclismo, al reguero de víctimas le sigue un séquito de carroñeros que haciendo gala a partes iguales de ignorancia y oportunismo, a la vez que desenmascaran a los transgresores, lo cuál es positivo para la sociedad, menosprecian y desvirtúan el mérito del 99% restante. Cosa muy perjudicial, en la misma escala de valores, para la sociedad y para este deporte.
Pero como la denuncia de uno o más casos concretos carece de valor más allá de la actualidad informativa, démosle empaque. Creemos un estado de alarma social esparciendo las sospechas a todo aquel que transite con un manillar y un culotte y con el científico argumento de que “Es imposible que puedan hacer 250 Kms con un bistec y un plato de spaghetti”, propongamos la abolición del ciclismo por corrupto y fraudulento.
Si quieren acorralar a los ciclistas pueden hacerlo, pero digan toda la verdad. Digan que con una meticulosa alimentacion, gran espiritu de sacrificio, y muchos años de esfuerzo traducidos en miles de horas de entrenamiento, es posible hacer 250 Km con seis puertos a media de 40. Digan que el cuerpo de un ciclista de elite es una máquina con unos parámetros físicos que permiten unas prestaciones comparativamente equiparables a las de un formula uno frente a un utilitario. Digan en fin, que un ciclista se prepara 24 horas sobre 24 y que un profesional, al contrario de otros ídolos, en su afán por cuidarse es posible que no haya pisado nunca una discoteca. Jueguen limpio. Relacionen el dopaje con la estafa deportiva más que con un delito aunque legalmente pueda serlo. Y remarquen que cuando alguien se dopa lo hace para aumentar en un pequeño tanto por ciento sus propias capacidades. No se puede hacer de un burro un caballo de carreras.
No justifico el dopaje. Como he dicho muchas veces al dóping hay que perseguirlo y hay que castigarlo; pero desde dentro, sin dramatismos ni hipocresías; teniendo en cuenta que hablamos de un deporte/espectáculo profesional sustentado por múltiples intereses donde muchos pueden ganar y solo uno puede perder: el corredor. Se trata de sancionar a los tramposos caiga quien caiga, pero no a cualquier precio, de cualquier manera ni con cualquier medio.
El ciclismo y la escrupulosa corrección de miles de ciclistas no se merecen este linchamiento.
Felices vacaciones!